Adaptación de la jornada: reconocimiento de la concreción horaria sin que la empresa justifique razonablemente su negativa en necesidades organizativas o productivas

El art. 34.8 ET en su primer párrafo establece que «Las personas trabajadoras tienen derecho a solicitar las adaptaciones de la duración y distribución de la jornada de trabajo, en la ordenación del tiempo de trabajo y en la forma de prestación, incluida la prestación de su trabajo a distancia, para hacer efectivo su derecho a la conciliación de la vida familiar y laboral. Dichas adaptaciones deberán ser razonables y proporcionadas en relación con las necesidades de la persona trabajadora y con las necesidades organizativas o productivas de la empresa».
Desde la entrada en vigor, el 8 de marzo de 2019, Día Internacional de la Mujer, de la actual redacción del apartado 8º del art. 34 ET, muchas han sido las sentencias que se han dictado, tanto en instancia como en fase de recurso de suplicación, sobre el derecho a solicitar adaptaciones, principalmente en materia de tiempo de trabajo.
La STSJ Aragón de 19 de enero de 2021, Rec. 637/2020, de la que ha sido ponente el Ilmo. Sr. D. José Enrique Mora Mateo, se ha pronunciado sobre la pretensión de una trabajadora de adaptar su jornada.
La trabajadora presta servicios, como vendedora deportiva, para una empresa dedicada a la venta y distribución de material deportivo. Tiene dos hijos menores de 12 años. Su cónyuge es Guardia Civil y trabaja en turno no fijos ni uniformes. Desde 2015 tiene un contrato a tiempo completo, con horario flexible de lunes a domingo, tanto por la mañana como por la tarde. En 2016 solicitó la reducción de la jornada laboral a 35 horas semanales. En dicha reducción de jornada no se estableció concreción horaria, pero la empresa venía atendiendo peticiones de la trabajadora para conciliar la vida familiar y laboral.
En febrero de 2020, la trabajadora solicitó la concreción de su jornada para desarrollarla en horario de 9.30 a 16.30 de lunes a domingo. La empresa, mediante carta, contestó de forma negativa a la solicitud de la trabajadora. La empresa argumentó que no era posible concretar el horario solicitado de manera continuada, por ser un horario fuera de su jornada ordinaria; que el mayor número de cliente se produce la tarde de los sábados después de las 16.30 horas; y que la empresa ha venido realizando un esfuerzo en la planificación para facilitarle el horario flexible fuera de la jornada ordinaria. Por tanto, desestima la petición de la trabajadora en atención tanto de las necesidades organizativa de la sección en la que trabaja, como por la jornada ordinaria que venía realizando.
El JS Huesca, estimando parcialmente la demanda, reconoció el derecho a la adaptación de jornada, con concreción horaria de 9.30 a 16.30 de lunes a domingo. Además, condenó a la empresa demandada a una indemnización por daño moral de 1.500 €.
La empresa interpuso recurso de suplicación.
Para la Sala de lo Social del TSJ Aragón, además de su concepción como un derecho de la persona trabajadora, del contenido del art. 34.8 ET cabe resaltar:
– La importancia de que se produzca un proceso negociador entre empresa y persona trabajadora, y que la negociación sea efectiva, proponiéndose alternativas.
– Que las partes se esfuercen en justificar los motivos que fundamentan su posición, así como los perjuicios que padecerían si no se aceptara su propuesta.
– Que las alternativas sean motivadas, en el sentido de razonables y satisfactorias.
– Que la eventual negativa de la empresa sea igualmente motivada, en el sentido de objetivamente razonada.
Después de citar la doctrina constitucional (STC 26/2011, STC 3/2007 y ATC 1/2009), concluye con Casa Baamonde que en la solución de estas pretensiones «debe exigirse una ponderación de los derechos fundamentales en conflicto y encontrar criterios practicables que permitan la conciliación de las medidas de compatibilidad de la vida familiar y laboral de los trabajadores y las necesidades empresariales, atendiendo a la dimensión constitucional de los derecho de conciliación y evitando su restricción injustificada y desproporcional».
La aplicación de esta doctrina a los hechos enjuiciados lleva a la Sala de lo Social a concluir que la adaptación solicitada era razonable y proporcionada en relación con las necesidades de la persona trabajadora, y la negativa de la empresa no fue razonablemente justificada en sus necesidades organizativas o productivas.
En efecto, además de la ausencia del proceso negociador y de la oferta de alternativas que exige la ley y que debería hacer respetado y cumplido la empresa, concurre en el caso que la trabajadora acredita una situación objetiva de necesidad de conciliación, dadas las características del horario de trabajo del cónyuge. Por su parte, la empresa no ha demostrado que a su petición se opongan objetivas y razonables necesidades organizativas o productiva. El argumento esgrimido de que las tardes de los sábados sean los momentos de mayor afluencia de clientes no es suficiente, pues la empresa debió haber razonado y probado la imposibilidad de cubrir su puesto esas tardes con otro personal de plantilla. Además, consta que en la sección donde presta servicios la trabajadora hay 7 personas adscritas y ninguna de ellas tiene adaptación de jornada vigente.
Por todo lo razonado, se desestima el recurso de suplicación y se confirma el derecho de la trabajadora a la adaptación en los términos de concreción horaria solicitados.
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